Como punto de partida: una cartulina blanca y el movimiento que producen los gestos de doblar, cortar, pegar... Así, poder abrir las partes de cada plano y motivando su transformación en el espacio tridimensional, observando, a veces de cerca y otras veces con distancia, su metamorfosis.

Se trabaja a pequeña escala buscando calidades plásticas, manifestaciones de belleza que se convierten en futuro o en ficción.

De pronto, Aparecen solitarias para que se les de en otros soportes unas características de vida. En un plató fotográfico, son ellas las protagonistas cual modelos que posan recibiendo luces proyectadas en su estructura de papel o madera, a la espera de que, a fuerza de adaptarse y cambiar, la realidad de su imagen sobreviva.


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